¿Qué es lo que nos hace buenos grinders?

¿Qué es lo que nos hace buenos jugadores de poker y grinders realmente? ¿Es acaso la cantidad de libros que leímos, videos que vimos, o cuántas manos jugamos al mes? Tal vez se trate de todo eso combinado, de una cuestión genética o un don reservado a sólo unos pocos. En mi opinión, la clave no está en la cantidad de conocimientos que adquirimos sino en qué nos sirven y cómo los utilizamos. Lo que hace bueno a un jugador de poker es su capacidad de adaptarse en base a sus conocimientos previos.

grinder

La clave no está en la cantidad de conocimientos que adquirimos sino en qué nos sirven y cómo los utilizamos.

Hace hace muy poco era globalmente aceptado que la clave para el éxito en cualquier materia se basaba en las horas invertidas en la actividad y por eso era normal citar reglas históricas como la de las “10,000 horas”, la cual sostiene que uno puede masterizar cualquier área si dedica esa cantidad de tiempo (aproximadamente 90 minutos por día, durante dos años) a practicarla. Sin embargo en estudios más actuales, Anders Ericsson sostiene que existen habilidades que pueden alcanzar altos niveles de performance en muchísimo menos tiempo si se usan métodos de práctica mucho más específicos y deliberados.

Con eso en mente, entendemos que no todo es la práctica repetitiva sino cómo ponemos en práctica lo que ya aprendimos. Esto aplica importantemente en nuestras acciones en las mesas, pues en general la línea que divide a un jugador aceptable de uno realmente bueno reside en su capacidad de resolver problemas en el vuelo. Y para lograr eso, es necesario que podamos armar una imagen mental de la situación lo más completa posible.

Bajo esta línea de pensamiento es que podemos considerar incorrectas afirmaciones del tipo “un jugador de cash es mejor que un jugador de torneos”, más allá de que las generalizaciones sean incorrectas per se. Un jugador de cash podrá ser mejor que uno de torneos en ciertas situaciones dadas, pero lo mismo ocurre de manera opuesta. Sin lugar a dudas un regular del primer grupo tendrá mucho más claras situaciones del juego en que los stacks efectivos son profundos. De la misma manera, un jugador de torneos aumentará su ventaja a medida que las pilas de fichas vayan disminuyendo.

Entonces volvemos a la pregunta inicial: ¿qué hace bueno a un jugador de poker? No se trata de la cantidad de horas de estudio que haya invertido, ni de los resultados previos o de un golpe de suerte en la lotería genética. Se trata de su capacidad para adaptarse a las situaciones que se le presenten durante la partida. Si estás a punto de enfrentar un juego con muchas ciegas, mejor asegurarse de dominar esa dinámica. Si en cambio lo que nos espera es un torneo donde las situaciones más costosas se definirán con stacks cortos, más nos vale entender cómo funcionan esos cruces y qué debemos hacer para llegar a esa instancia.

Si los grinders pasivos toman las riendas de un pozo, hay que estar atento y bajarse si la fuerza de nuestra mano no amerita continuar. Si sólo es posible ganar un pozo mediante un bluff y nuestro rival no es del tipo de jugadores que foldearía fácilmente, decidir no hacerlo es tan valioso como los pozos que ganaríamos al apostar. Usar un tamaño de 3bet consistente pero agrandarlo cuando nuestro rival lo amerita, no es un error sino una adaptación explotativa. Incluir manos débiles en nuestro rango 4bet. Incluso no jugar ninguna mano débil durante la siguiente hora. Todas esas pequeñas adaptaciones, si se basan en argumentos sólidos que nos permitan ganar más en el largo plazo, son las que harán la diferencia.

Por: Hoozh para la escuela online de poker Drawing Dead.

Author: Paula Dunn